En años pasados, Miriam se describía a sí misma como una mujer arriesgada, rebelde e irreverente que siempre lograba todo lo que se proponía, así esto le costara su propio bienestar. Sus acciones y su forma de ser la llevaron a transitar situaciones y circunstancias de caos y entropía. Su primer hijo, Julián Andrés, quien le dio la oportunidad de ser madre por primera vez, llegó a una edad muy temprana, a sus 19 años. Una edad en la que no estaba preparada para ser madre. Su inmadurez, inexperiencia, inestabilidad e inconformidad fueron sensaciones que por muchos años la llevaron a tomar decisiones que causaron frustración y dolor, dejando profundas heridas.